Del pampsiquismo al cosmopsiquismo: un universo consciente (y sin ‘pixeles’)

Vimos en una primera y segunda entrada cómo el pampsiquismo ascendente buscaba evadir con su tesis los problemas a los que se enfrentaba el fisicalismo convencional. La tesis afirma que las partículas elementales de la materia (quarks, bosones, leptones, etc.) poseen propiedades fenoménicasa un nivel micro o rudimentario, lo que explicaría —sin dar el “salto mágico” que dan los fisicalistas— el surgimiento de órganos conscientes complejos como los cerebros del reino animal. Sin embargo, como tuvimos ocasión de comentar en otra entrada, el pampsiquismo ascendente se topa con sus propios problemas filosóficos. En esta entrada me centraré en señalar otro de los problemas a los que se enfrenta esta postura filosófica, problema que nos conducirá a otra hipótesis aún más sorprendente: aquella que afirma que —haciendo caso omiso de las “partículas elementales”— el cosmos en tanto que totalidad es la única realidad ontológica que hay, siendo este cosmos consciente (puesto que hay consciencia en él). Podemos llamarla: la hipótesis del cosmopsiquismo. Read More

¿Todo es mente? Los problemas filosóficos del pampsiquismo ascendente

Revisemos ahora los problemas a los que se enfrenta la tesis del pampsiquismo ascendente según la cual las partículas elementales de la materia tendrían “propiedades fenoménicas fundamentales”. Veíamos en dos entradas anteriores la respuesta que daban los defensores del pampsiquismo ascendente a los fisicalistas a la hora de explicar cómo de la materia pueden surgir fenómenos mentales. Recordemos que el fisicalista plantea que todo en el universo se reduce a entidades de naturaleza física, incluyendo nuestra consciencia y nuestros estados mentales. Read More

¿Por qué la ciencia necesita de la especulación filosófica?

En dos entradas anteriores analizamos los problemas a los que se enfrentaba la tesis del fisicalismo y la manera como el pampsiquismo ascendente intentaba evadirlos. Éste último propone la posibilidad de que las partículas elementales posean propiedades fenoménicas, por lo que la consciencia sería una propiedad de la materia a nivel cuántico. Aunque dicha tesis parezca a algunos sacada de la ciencia ficción, quisiera defender la  necesidad de aventurarse en especulaciones de esta naturaleza, pues la filosofía tiene en ocasiones la función de ver ahí donde la ciencia no puede sacar nada en claro.

Para resumir, el fisicalismo plantea que todo en el universo se reduce a entidades de naturaleza física, incluyendo nuestra consciencia y nuestros estados mentales. Estas entidades son, como saben los físicos, las partículas elementales de la materia: quarks, bosones, leptones, neutrinos, etc. El fisicalista afirma que nuestra consciencia y nuestros estados mentales no tienen nada de “espiritual” ni de “metafísico”, sino que son el efecto de procesos físico-químicos en el cerebro. Read More

¿Tienen propiedades mentales rudimentarias las partículas elementales de la materia?

Veíamos en nuestra entrada anterior cómo Bernardo Kastrup hacía un recorrido por las diferentes posturas filosóficas en torno al problema de la consciencia en el universo y su relación con la materia. Kastrup hace este recuento de los antecedentes del problema para llegar, al final de su artículo, a defender la tesis según la cual todo lo que hay es consciencia cósmica, siendo los seres humanos y todos los organismos vivos una especie de álter egos disociados de esta consciencia cósmica. Llegaremos a ello en su momento. En la entrada anterior revisamos algunas objeciones a la postura fisicalista cuya tesis principal plantea que todo lo que existe tiene, en última instancia, una naturaleza física. En esta entrada abundaré un poco más en las críticas al fisicalismo y en la propuesta alternativa del pampsiquismo ascendente. Read More

Deleuze y las matemáticas: lo singular y lo ordinario como nociones físico-psicológicas. (Parte III)

Además de lo que quedó dicho en el post pasado, hay que decir que la singularidad es preindividual. “[L]o que es «preindividual» es la singularidad misma”, dice Deleuze en Diferencia y repetición, mientras que en El pliegue Deleuze precisa la relación de la singularidad con la individualidad. Afirma ahí que las singularidades no son generalidades, sino acontecimientos, «gotas de acontecimiento» que no por ello dejan de ser preindividuales. “Es la definición real del individuo: concentración, acumulación, coincidencia de un cierto número de singularidades preindividuales convergentes”. Y más adelante: “En este sentido, el individuo es la actualización de singularidades preindividuales”. Read More

Deleuze y las matemáticas: lo singular y lo ordinario como nociones físico-psicológicas. (Parte II)

[Viene de aquí] Por supuesto los acontecimientos ligados a los puntos singulares son acontecimientos virtuales, y, como los verbos en infinitivo, neutros e incorporales. Por definición, lo virtual es real sin ser actual, lo que significa que lo virtual es tan real como los estados de cosas en los que se actualiza. No obstante, actualizándose en objetos o estados de cosas presentes, siempre queda un resto de virtualidad que no se actualiza y que permanece en tanto que estructura virtual del objeto. Read More

Por qué aumentar nuestra inteligencia como especie podría llevarnos al Apocalipsis

Podemos afirmar con seguridad que la inteligencia humana ha entrado ya en el creciente conjunto de cosas que actualmente podemos modificar e incrementar a voluntad gracias a los avances médicos y tecnológicos de los últimos 50 años. Desde fármacos como el modafinilo o la familia del piracetam, hasta las intervenciones biológicas, las supercomputadoras o los implantes, la tecnología para incrementar nuestra inteligencia es algo ya al alcance de la mano y con toda seguridad podemos esperar todavía muchos avances aún más espectaculares en un futuro no muy lejano. Read More

La sentencia de Alexandrides

Hay una sentencia que Foucault cita en La hermenéutica del sujeto con la que quiere mostrar que el principio “hay que ocuparse de sí mismo” era un viejo principio de la cultura griega. La sentencia es lacedemonia y aparece en Plutarco, es decir, en un texto por lo demás tardío, pero Foucault afirma que refiere a una sentencia notoriamente ancestral y plurisecular. Cuenta Plutarco que un día preguntaron a un lacedemonio de nombre Alexandrides por qué, poseyendo los espartanos un territorio inmenso con muchas tierras cultivables, dejaban que los ilotas (esclavos) se ocuparan de él y no ellos, los verdaderos terratenientes. A esta pregunta Alexandrides contestó: “simplemente para poder ocuparnos de nosotros mismos”. Read More