La mexicana…cultura universal

El presente artículo da cuenta de la presencia cultural de México en el mundo. La nación mexicana, marcada por la historia, ha sido importante en diferentes periodos: fue en Yucatán que cayó el meteorito que aniquiló a los dinosaurios, en este país estuvieron los mayas, los aztecas y olmecas, culturas universales que seguimos estudiando y referenciando. En México ocurrió la primera revolución del siglo XX. Su nacionalismo es vigente y pujante, hegemónico y arrogante. México exportó el mariachi, el son jarocho, la música norteña, el pozole, a Cantinflas y al Chavo del Ocho. Fanny Anitúa, cantante de ópera mexicana durante la primera mitad del siglo XX, fue reconocida mundialmente, al igual que la sinaloense Ángela Peralta. La mexicana es una cultura universal que sigue dejando un legado a la humanidad. En esta contribución, el Dr. Luis Omar Montoya Arias, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México, narra, a través de ejemplos concretos, la injerencia cultural de México en el mundo.   

 

La mexicana…cultura universal

 

En mi infancia me entretenía componiendo. No recuerdo el número de canciones y tampoco el total de discos que tengo. Poseo un estilo definido y deseo trabajar duro. Pienso hacer una gira por Latinoamérica y terminarla en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Las grandes figuras se han hecho en mi época: José Alfredo Jiménez y Agustín Lara. Hemos llevado en alto a la Canción Mexicana y aunque pasen los años, seguiremos vigentes. Al componer mis canciones, me he inspirado en la sonrisa de una muchacha, en una plática con algún amigo. [1]
– Cuco Sánchez

 

En mayo de 1948, apenas finalizada la Segunda Guerra Mundial, diarios de circulación mundial daban cuenta de un proyecto musical encabezado por la BBC de Londres. Se trataba de Música del Pueblo, serie en la que, mediante cinco diferentes programas de 28 minutos de duración, se ofrecía una panorámica de la riqueza musical. El continente americano fue representado por México, Brasil y Argentina. Los programas se distribuyeron en radiodifusoras de 60 diferentes países, entre los que figuraron: Ceilán, Egipto, Islandia, Rumania y Finlandia.[2]

Dos años más tarde, en 1950, la prensa contó la historia de Ignacio Chávez, cardiólogo mexicano, conferencista en La Sorbona de Francia. Se evocaba el éxito de David Alfaro Siqueiros y del cinematógrafo en certámenes mundiales. La cosecha de éxitos mundiales por parte de mexicanos era común. “El mexicano ha salido de México y se afirma en la cultura universal”,[3] recalcaban periodistas mexicanos. La época de pos-guerra es importante para estudiar la presencia cultural mexicana en el mundo: Jaime Torres Bodet presidió las tareas de la UNESCO, María Félix ilustró las portadas de revistas extranjeras, Blas Galindo llevó a Polonia las tradiciones musicales de México y Gabriel Figueroa, junto a Emilio Fernández, demostraron en Europa que Hollywood no es América. El arte mexicano se internacionalizó.

En 1954, en plena Guerra Fría, el Estado mexicano envío a Alemania Occidental un colectivo de artistas y promotores culturales con el objetivo de difundir lo mexicano.[4] En 1960 el mariachi de Miguel Díaz realizó giras musicales por Venezuela e Italia, acompañado de un ballet folklórico mexicano. En Venezuela, el mariachi de Miguel Díaz respaldó al charro-actor, Antonio Aguilar Barraza, en sus presentaciones.[5] La música mexicana presente en América.

 

Revolución mexicana

Fue la Revolución de 1910 el acontecimiento histórico que globalizó a la cultura mexicana. La mexicana fue la primera revolución del siglo XX, luego vinieron la rusa (1917), la china (1949) y la cubana (1959). La Revolución brindó legitimidad al pueblo mexicano: viralizó su arte, su cultura e historia. “Para los latinoamericanos, México fue un prisma, un laboratorio, una realidad deseable”.[6] Intelectuales de distintos países latinoamericanos escribieron libros acerca de la revolución mexicana, como Oscar Tenorio, brasileño, autor de México revolucionario: pequeños comentarios sobre la revolución mexicana y sus consecuencias, en 1928. Víctor Raúl Haya de la Torre, peruano, es el autor de los textos: Por la emancipación de América Latina (1927) y El anti-imperialismo y el APRA (1928). José Carlos Mariátegui promovió los principios enarbolados por la revolución mexicana; el boliviano, Tristán Marof, escribió México. De frente y de perfil en 1934, y Esteban Pavletich, poeta y secretario de Sandino, fue autor de Mensaje a México (1934).[7]

Durante la década de 1920, los latinoamericanos se resguardaban en México porque “era donde vivían los hombres libres”, porque en la nación azteca existía una visión panorámica del continente y porque “la revolución mexicana es el ejemplo para los pueblos oprimidos”.[8] En Guatemala, por ejemplo, periódicos progresistas expresaron admiración hacia México por el impulso educativo, el nacionalismo, la dignificación a las letras y las artes que significó la revolución. El Imparcial de la capital chapina divulgó lo mexicano, buscando propiciar un acercamiento. El referido diario centroamericano promovió la historia de mexicanos destacados como José Vasconcelos, Diego Rivera y Carlos Pellicer.[9]

A través de la Revista El Maestro, en 1921, Vasconcelos confirió una importancia suprema a México, en el contexto y devenir latinoamericano. Retomando la propuesta hecha por Vasconcelos en el marco del Congreso Internacional de Estudiantes, celebrado en la Ciudad de México, el Estado guatemalteco creó la Universidad Popular (UP), el 1 de marzo de 1923. El objetivo del nuevo centro educativo chapín consistió en el ofrecimiento de cursos gratuitos.[10] Siguiendo a Vasconcelos, la nación centroamericana fundó la Biblioteca Mexicana en Guatemala. Estos ejemplos demuestran la importancia que tuvo la Revolución mexicana para los países centroamericanos durante las décadas de 1920, 1930 y 1940.[11]

José Vasconcelos

Arturo Taracena Arriola, investigador guatemalteco radicado en Mérida, Yucatán, precisa:

El gobierno mexicano hizo efectivo el envío de un avión por parte de una Comisión Militar bautizado con el nombre de Benito Juárez, y luego, el suceso más importante sería la inauguración en 1925, del servicio radio-telegráfico entre ambos países. La Estación Chapultepec recibía mensajes radio-telegráficos de la Estación de Guatemala. México hacía efectiva su política de control de las telecomunicaciones. Además de Bojórquez, el otro agente del vasconcelismo en Centroamérica fue el historiador y político, Daniel Cosío Villegas, quien realizó una gira propagandística en Guatemala y permaneció meses en su capital. Jaime Torres Bodet, el hondureño Rafael Heliodoro Valle y el nicaragüense, Salomón de la Selva, acompañaron a Vasconcelos en la Secretaría de Instrucción Pública.[12]

 

Hemerografía

Jascha Heifetz, consumado artista de fama mundial que promovió lo mexicano, nació el 2 de febrero de 1901, en Vilna, Lituania y murió el 10 de diciembre de 1987, en Los Ángeles, California. Fue un destacado violinista. Trabajó en México, admiró y quiso a nuestra cultura. Fue amigo de Álvarez Corral, Alfonso Esparza Oteo, Mario Talavera, Ignacio Fernández Esperón y Miguel Lerdo de Tejada. Gustaba vestir de charro, usar sarape y tomar tequila.[13] México acrecentó reconocimiento gracias al amor y compromiso de personajes como Jascha Heifetz, quien interpretó y grabó repertorio popular musical mexicano, en más de una ocasión.

En los principios de la década de 1990 hubo una coyuntura muy productiva para el cine mexicano. En 1993 se anunció el Festival Artístico Cultural Europalia, de gran tradición en el viejo continente. Esa ocasión fue la primera en que un país latinoamericano figuraba como invitado. Las actividades cinematográficas se realizaron del 24 de octubre de 1993 al 6 de enero de 1994, en el Centro Cultural Kinepolis, en Bruselas, Bélgica. Se exhibieron: Pueblo de madera (Juan Antonio de la Riva), Miroslava (Alejandro Pelayo), Serpientes y Escaleras (Bust Cortés), Bandidos (Luis Estrada), Ciudad de ciegos (Alberto Cortés), Gertrudis (Ernesto Medina), Mi querido Tom Mix (Carlos García Agrez), La mujer de Benjamín (Carlos Carrera), Como agua para chocolate (Alfonso Arau) y La tarea prohibida (Jaime Humberto Hermosillo). El evento duró cuatro meses, se proyectaron cutículas de la época dorada, algunas de rumberas y una exposición basada en fotografías y carteles que narraron la historia del cine mexicano.[14]

El mismo año, tuvo lugar una muestra de filmes en el Festival Internacional de Bogotá, en su décima edición. Además de México, participaron Venezuela, Perú, España, Canadá, Francia, Grecia, Hungría, Inglaterra, Senegal, China, Suiza y Estados Unidos. México fue representado por la película Miroslava.[15] En París, México junto a Venezuela, Argentina, Perú y Cuba, participaron en el Festival Internacional de Biarritz de Cine y Cultura de América Latina, celebrado del 28 de septiembre al 3 de octubre de 1993. Desfilaron: La estrategia del caracol de Sergio Cabrera (Colombia), Vidas paralelas de Pastor Vega (Cuba), En medio de la nada de Hugo Rodríguez (México), Tango feroz de Marcelo Pinneiro (Argentina), El mariachi de Robert Rodríguez (EEUU), El bulto de Gabriel Retes (México) y Lolo de Francisco Athié (México). El festival dedicó a Chile una retrospectiva de 19 títulos, al tiempo que Brasil, Portugal, Argentina, México y España, proyectaron largo-metrajes no estrenados en Francia. El programa lo nutrieron documentales de Cuba, Guatemala, México, Argentina y Nicaragua.[16]

En la década de 1960, siendo Secretario de Gobernación Luis Echeverría, La Hora Nacional lanzó una producción de música mexicana inédita. Una canción por semana fue presentada. Durante 1966, 52 canciones se estrenaron. Los temas debían ser inéditos, poseer un mensaje mexicanista, ofrecer contenido moral, enaltecer las tradiciones mexicanas, mostrar calidad y porte estético, además de buen gusto y letras apropiadas.[17] El proyecto fue planteado y desarrollado por José Ángel Espinoza Aragón “Ferrusquilla”, originario de Sinaloa, México.

 

Becas universitarias

Sebastián Rivera Mir pone sobre la mesa un tema de relevancia absoluta: el uso de las becas académicas como política de propaganda cultural revolucionaria.[18] Las primeras pensiones que el gobierno mexicano otorgó a extranjeros se pusieron en marcha a finales de 1921 y se ejecutaron en 1922, mismo año en que José Vasconcelos cumplió con una misión diplomática-cultural por Sudamérica. Las becas se otorgaron en universidades públicas y también en el Colegio Militar y en la Escuela de Aviación. El país más beneficiado en al ámbito civil-universitario fue Nicaragua, mientras que en el escenario militar fue Chile.[19] Con el país sudamericano existen lazos de amistad y comerciales desde principios del siglo XIX; el acercamiento con Nicaragua era alentado por la simpatía política que Plutarco Elías Calles profesaba al régimen socialista de Augusto César Sandino. El sistema de becas mexicano alcanzó un punto de madurez en 1936, cuando los exiliados españoles llegaron a México.[20]

Universidad Nacional Autónoma de México, Biblioteca Central

Estudiantes centroamericanos becados en México se convirtieron en líderes políticos y sociales en sus respectivos países: Pedro Alberto Juliac participó en 1931 en los intentos por derrocar a Juan Vicente Gómez, dictador venezolano; Rigoberto Álvarez Berrocal, poeta costarricense, se convirtió en defensor del latino americanismo; Héctor Escobar Serrano, representante de El Salvador en el Congreso Indigenista celebrado en Pátzcuaro, estudió en la Facultad de Jurisprudencia de México.[21] No hubo ingenuidad del gobierno mexicano: se buscaba injerencia y presencia en los países latinoamericanos, posicionándose desde la cultura.

Desde su creación en 1922, el sistema de becas mexicano busca hacer presencia en los países de recepción de los becarios. En su mayoría provenientes de América Latina, los egresados de universidades y centros de investigación mexicanos retornan a sus naciones con un capital cultural que les permite ocupar puestos importantes. Agradecidos con México, los ex becarios latinoamericanos son facilitadores en la firma de tratados comerciales, por ejemplo. El sistema de becas es una estrategia hegemónica. El modelo fue copiado de Estados Unidos. Escribir la historia de los otros es una manifestación de imperialismo. La cultura es una herramienta del poder. La trascendencia de un país también se mide a través de su educación, ciencia y tecnología. Si nos concentramos en la historia reciente de Noruega, Islandia, Suecia y Japón, todos países del primer mundo, nos percataremos que la educación es fundamental. La presencia de la música mexicana en América Latina se debe a la suma de estrategias que el Estado mexicano ha implementado desde principios del siglo XX. Las rancheras y los corridos viajan al sur, apelando a diferentes canales y estrategia: los becarios son una de ellas.

El lunes 26 de mayo de 1941 los periódicos anunciaban la muerte de Miguel Lerdo de Tejada. Fue velado en el Palacio de Bellas Artes. Enfermo del corazón, el nativo de Morelia, Michoacán, falleció a los 76 años. El autor de Perjura y Violetas fue enterrado en el Panteón Francés de la Ciudad de México.[22] Años más tarde, en 1945, Roque Carbajo, compositor nacido en San Miguel de Allende, fue reconocido como el compositor más popular en el marco de un homenaje celebrado en el Teatro Ángela Peralta de la ciudad guanajuatense. En el  acto participaron “Cantinflas”, Fanny Anitúa, Gerardo Salinas, Chelo Flores, Alfonso Esparza Oteo, María Talavera, Tata Nacho, Lupita Gallardo y los hermanos Martínez Gil. Al finalizar el evento, Roque Carbajo cumplió con una gira artística por Guatemala.[23]

 

Típico

Los mexicanos estamos en busca de “lo típico” desde el siglo XIX. Pensemos en las tipiquitas que luego fueron arropadas por el régimen de Porfirio Díaz bajo el nombre de “orquestas típicas”. Este campo cultural continúo siendo importante en la mitad del siglo XX. En 1948, por ejemplo, con el fin de estimular la producción vernácula, la Dirección de Educación Pública del Estado de Guanajuato convocó al concurso de La Canción Típica Guanajuatense. Los ganadores recibieron diploma, edición discográfica de la composición triunfante y la producción de una película que tuvo como base la trama de la melodía.[24] Los organizadores hicieron énfasis en Santa Cruz, San Miguel, Dolores Hidalgo, San Francisco y León, “sitios donde existe el tradicionalismo de inspiración musical”.[25] Un año después, la Cámara Nacional de la Industria del Vestido invitó a Guanajuato a participar en la Exhibición de Moda con un traje típico. [26] Las décadas de 1950 y 1960 siguieron apelando al nacionalismo mexicano.

 

México en el orbe

En 1950 el cardiólogo mexicano, Ignacio Chávez, dictó un ciclo de conferencias en La Sorbona y David Alfaro Siqueiros ganó un premio internacional de pintura. El cinematógrafo mexicano concurre a certámenes mundiales y artistas cosechan premios de importancia. El mexicano ha salido de México y se afirma en la cultura universal. Jaime Torres Bodet preside las tareas de la UNESCO. María Félix pone su belleza en las portadas de revistas extranjeras. Gabriel Figueroa y El Indio Fernández demostraron a Europa que no toda América es Hollywood. Blas Galindo llevó a Polonia, la tradición musical del México indígena.[27]

En 1948, la BBC de Londres desarrolló Músicas del Pueblo, proyecto de cinco emisiones con una extensión de 28 minutos. La serie brindó una visión panorámica del folclor musical del mundo. De México fueron seleccionadas algunas melodías. El proyecto fue distribuido entre las principales radiodifusoras de 60 países. Gracias a este proyecto, la música mexicana sonó en Ceilán, Egipto, Islandia, Rumania, Noruega y Finlandia, por mencionar algunas naciones.[28]

Décadas después, entre la caída del socialismo real y la implementación del neoliberalismo en México, la prensa siguió hablando del liderazgo azteca. Aunque durante el gobierno de Adolfo López Mateos, México fue tachado de comunista, Latinoamérica no se entendía sin la soberanía y la diplomacia mexicana. “El petróleo en combinación con la Doctrina Estrada, hicieron de México un país de respeto, una nación de avanzada, una región de prosperidad”.[29]

En 1948 se anunció el intercambio diplomático entre México y Brasil.[30] Cuatro décadas después, empresarios brasileños contrataron a Angélica Chaín, para que estelarizara películas de distribución internacional. Chaín también se desempeñó como modelo en la Gran Bretaña.[31] En 1973 Ramiro Ruíz presentó su grabación en los Estados Unidos. Cantante y empresario norteño, Ruíz formó un emporio discográfico en Nogales, Sonora. En el álbum distribuido por Ramiro Ruíz en los Estados Unidos, figuran las canciones: Sucedió en la barranca de José Alfredo Jiménez, Llévame contigo de María Luisa Padilla, Sufro porque te quiero de Juan Damedo, Por algo será de Pepe Guízar, Se fue de Ignacio García y Lo lindo de ti.[32] La existencia de Ruíz demuestra que la música mexicana viaja a Estados Unidos, a través de personajes de talla baja, artistas locales, músicos anónimos y sellos discográficos regionales.

 

El arte monumental del socialismo yucateco

Marco Aurelio Díaz Güémez es doctor en historia por el CIESAS-Peninsular, Centro Público CONACYT, ubicado en Mérida, Yucatán, México. Sus raíces académicas están en la Universidad Autónoma de Yucatán, la UADY, en el campo de la arquitectura. Originario de Tizimín –merecedor de varios reconocimientos y depositario de la cultura maya peninsular—, es, a mi juicio, la mente más brillante que la primera generación del doctorado en historia tuvo. Es un investigador completamente comprometido con su terruño, autor de El arte monumental del socialismo yucateco (1918-1956), editado en el 2016 por la máxima casa de estudios de la entidad. Esta es una investigación de cuatro capítulos y conclusiones que resalta la importancia del arte en una sociedad politizada. Es un trabajo que plantea la lucha cultural en una región que apostó por la arquitectura y la escultura pública como creadores de nuevos valores culturales. El libro da cuenta de un proceso de esteticismo de la vida política. Habla del equipamiento urbano y la escultura pública con mensaje político. Explica el culto regional al proyecto cultural de la nación mexicana, concebido durante la Revolución de principios del siglo XX. La experiencia del socialismo posrevolucionario yucateco es un estudio de caso. Es una investigación histórica sobre el arte monumental del régimen posrevolucionario socialista en Yucatán que revela los usos del arte en la construcción del nacionalismo cultural mexicano del siglo XX.

Correspondió al socialismo yucateco la utilización del pasado prehispánico maya en la definición de nuevos valores culturales. El proyecto estuvo tan bien estructurado que las primeras obras carreteras que Felipe Carrillo Puerto inauguró como gobernador de Yucatán conectaron con zonas arqueológicas.  El socialismo yucateco buscó, en todo momento, la integración del indio maya al proyecto nacionalista mexicano. Felipe Carrillo Puerto usó el nacionalismo cultural para acercarse a la homogeneización del indio maya peninsular. El indio maya, al que configuró como ser rural, fue el protagonista en el proyecto socialista yucateco. Buscaba redimirlo, es decir, alejarlo del alcoholismo, entregarle una propiedad y adherirlo al ejido. La experiencia yucateca demuestra el refinamiento del culto político, la exaltación del pasado prehispánico glorificado y el mestizaje como identidad mexicana.

La investigación de Díaz Güémez corrobora la versión regionalista del nacionalismo mexicano de principios del siglo XX. Demuestra que el nacionalismo mexicano inició con Porfirio Díaz y rescata una historia olvidada: la del socialismo en el óleo de México como nación. No olvidemos que el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río se definió como socialista. El poder político local yucateco ejecutó el nacionalismo cultural mexicano como proyecto incluyente.

La visita de Porfirio Díaz a Yucatán, en febrero de 1906, puso en diálogo al nacionalismo mexicano con la región. “El desfile de la época maya recordaba que, desde que se hace la luz en la historia local, unen lazos estrechos los destinos de la Península con el resto de la patria. Cuando nuestro corazón late de amor patrio, no es una voz por México y otra por Yucatán. Es por la patria en el que el nombre de Yucatán y el de México se confunden” –afirma Díaz Güémez. Se confirma la ritualización de la política a través del arte monumental y la existencia de un grupo de artistas e intelectuales, colaboradores de la revolución. Fernando Maximiliano y Porfirio Díaz deben ser reconocidos como los primeros difusores políticos del nacionalismo cultural mexicano.

Apegada al esteticismo de la vida política de Walter Benjamin como marco teórico, la investigación de Díaz Güémez abarca un periodo de estudio que inicia en 1918 y concluye en 1956. De 1918 a 1934 figuró el Partido Socialista y de 1938 a 1955 hizo lo propio el Gran Ejido Henequenero con Felipe Carrillo Puerto al mando. De marzo de 1917 a finales de 1923, temporalidad en la que Carrillo Puerto lideró el partido, aglutinó obreros, profesionistas y campesinos yucatecos. Fue el gran líder yucateco de la época enunciada.

El Partido Socialista del Sureste se fundó en 1906 con el nombre de Partido Socialista Obrero, con el aval de Salvador Alvarado, gobernador de Yucatán. Una vez promulgada la Constitución de 1917, cambió su nombre a Partido Socialista de Yucatán. En 1921, en su segundo congreso celebrado en Izamal, asumió la figura jurídica de Partido Socialista del Sureste. De 1918 a 1937, todos los gobernadores yucatecos emergieron de su seno.

La segunda etapa del socialismo yucateco estuvo marcada por la existencia de Henequeneros de Yucatán, empresa paraestatal conocida como El Gran Ejido Henequenero. Nació a la vida política en 1937 gracias al impulso de Lázaro Cárdenas. Fue un modelo económico que incentivó la permanencia de cuadros políticos formados durante la primera etapa del socialismo yucateco. Desde esta organización se controló el proceso económico del henequén, incluida la exportación de la fibra, desde su producción hasta su venta. Fue un nicho político controlado por el gobernador en turno, que cobró mayor importancia luego de la reforma agraria de Lázaro Cárdenas del Río en 1937. El Gran Ejido Henequenero facilitó la obtención de recursos para la construcción de obra monumental.

En 1951, el presidente Miguel Alemán Valdés impuso como gobernador de Yucatán a Tomás Marentes Miranda, quien no pertenecía a la tradición del socialismo local. Con este evento, conocido como el marentazo, comenzó el desmantelamiento del Gran Ejido Henequenero. La liquidación del Henequeneros de Yucatán ocurrió en febrero de 1955, siendo gobernador Víctor Mena Palomo, y presidente de México, Adolfo Ruiz Cortines.

En México, el arte fue un asunto de Estado, la base de un proyecto nacionalista revolucionario. La bandera fue propuesta a nivel federal y retomada en lo regional: Yucatán es un ejemplo. El llamado a utilizar el arte con el socialismo se visualizó a principios del siglo XX, cuando aparecieron las vanguardias artísticas o colectivos con intereses políticos revolucionarios. En México se considera al Movimiento Estridentista y al Muralismo Mexicano como vanguardias. El Muralismo Mexicano estuvo conformado por Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, todos pintores renovadores. Hubo unidad estilística, temática reconocible y un acentuado compromiso político: Rivera, comunista trotskista y Siqueiros, comunista estalinista. En Yucatán, las vanguardias reivindicaron el arte prehispánico maya a través de la arquitectura. Se buscaba aportar a la identidad nacional desde la región.  Sus pesquisas fueron las bases estéticas para la construcción de los monumentos del socialismo yucateco. Artistas y políticos compartieron la idea de que el indio maya, y el rescate de su cultura prehispánica, eran el principio y el fin de su actuar revolucionario. Por eso, el proyecto cultural del socialismo yucateco fue la redención del indio maya y el arte monumental su estrategia política.

 

 

Fuentes consultadas

“Alemania canta”, en Guanajuato. Diario del Bajío, sábado 6 de febrero, 1954.

“Arranca macro-festival”, en El Porvenir, 29 de septiembre, 1993.

“Canciones mexicanas distribuidas desde Londres, a todo el mundo”, en Guanajuato. Diario del Bajío, jueves 6 de mayo, 1948.

“Concurso de la Canción Típica Guanajuatense”, en Guanajuato. Diario del Bajío, sábado 21 de febrero, 1948.

“Canciones mexicanas distribuidas desde Londres, a todo el mundo”, en Guanajuato. Diario del Bajío, febrero, 1948.

“Contratan en Brasil a Chaín”, en El Centro, lunes 4 de marzo, 1991.

“El liderazgo mexicano”, en Guanajuato. Diario del Bajío, 8 de diciembre, 1989.

“El mariachi Díaz irá a Italia con un ballet”, en Guanajuato. Diario del Bajío, sábado 2 de enero, 1960.

“Falleció Miguel Lerdo de Tejada”, en El Porvenir, Monterrey, 26 de mayo, 1941.

“Guanajuato estará representado en una gran exhibición de modas y trajes nacionales”, Guanajuato. Diario del Bajío, Irapuato, Guanajuato, 21 de abril, 1949.

“Invadirá cine mexicano en Europalia 1993”, en El Porvenir, 29 de septiembre, 1993.

“Intercambio diplomático con Brasil”, en Guanajuato. Diario del Bajío, diciembre, 1948.

“Jascha Heifetz y la canción mexicana”, en El Porvenir, 7 de febrero, 1988.

“Las grandes figuras llevamos en alto una bandera llamada Canción          Mexicana”, en Noroeste, jueves 27 de febrero, 1992.

Melgar, Ricardo, “Prácticas político-culturales e imágenes latinoamericanas de la Revolución mexicana”, en Revista Regiones, año 7, número 43, Colectivo Antropólogos en Fuga y Compañía, México, octubre-diciembre del 2010, p.5.

“Promoción sistemática de canciones mexicanas inéditas se va a realizar en La Hora Nacional”, en El Porvenir, domingo 3 de enero, 1965.

“Ramiro Ruíz presentó una grabación en Estados Unidos”, en Novedades, domingo 11 de febrero, 1973.

Rivera Mir, Sebastián, La experiencia de los centroamericanos becados en México (1922-1928), en Revista Latinoamericana, número 55, México, 2012, p.185.

“Saborean a México en París”, en El Porvenir, 29 de septiembre, 1993.

“Significativo homenaje a un compositor guanajuatense, el más popular de la radio”, en Guanajuato. Diario del Bajío, Irapuato, sábado 19 de mayo, 1945.

Taracena, Arturo, “Vasconcelos y sus agentes en la recepción guatemalteca de la Revolución mexicana”, en Revista Regiones, año 7, número 43, Colectivo Antropólogos en Fuga y Compañía, México, octubre-diciembre del 2010, p.30.

Topasso, Hernán, “Tristán Marof en México”, en Revista Regiones, año 7, número 43, Colectivo Antropólogos en Fuga y Compañía, México, octubre-diciembre del 2010, p.16.

“Ya se conoce a México en todo el orbe”, en Guanajuato. Diario del Bajío, sábado 9 de septiembre, 1950.

“Ya se conoce a México en todo el orbe”, en Guanajuato. Diario del Bajío, 2 de septiembre, 1950.

 

NOTAS

[1]“Las grandes figuras llevamos en alto una bandera llamada Canción                Mexicana”, en Noroeste, jueves 27 de febrero, 1992.

[2]“Canciones mexicanas distribuidas desde Londres, a todo el mundo”, en Guanajuato. Diario del Bajío, jueves 6 de mayo, 1948.

[3]“Ya se conoce a México en todo el orbe”, en Guanajuato. Diario del Bajío, sábado 9 de septiembre, 1950.

[4]“Alemania canta”, en Guanajuato. Diario del Bajío, sábado 6 de febrero, 1954.

[5]“El mariachi Díaz irá a Italia con un ballet”, en Guanajuato. Diario del Bajío, sábado 2 de enero, 1960.

[6]Melgar, Ricardo, “Prácticas político-culturales e imágenes latinoamericanas de la Revolución mexicana”, en Revista Regiones, año 7, número 43, Colectivo Antropólogos en Fuga y Compañía, México, octubre-diciembre del 2010, p.5.

[7]Ibid, p.6.

[8]Topasso, Hernán, “Tristán Marof en México”, en Revista Regiones, año 7, número 43, Colectivo Antropólogos en Fuga y Compañía, México, octubre-diciembre del 2010, p.16.

[9]Taracena, Arturo, “Vasconcelos y sus agentes en la recepción guatemalteca de la Revolución mexicana”, en Revista Regiones, año 7, número 43, Colectivo Antropólogos en Fuga y Compañía, México, octubre-diciembre del 2010, p.30.

[10]Ibid, p.27.

[11]Ibid, p.31.

[12]Ibid, p.29.

[13]“Jascha Heifetz y la canción mexicana”, en El Porvenir, 7 de febrero, 1988.

[14]“Invadirá cine mexicano en Europalia 1993”, en El Porvenir, 29 de septiembre, 1993.

[15]“Arranca macro-festival”, en El Porvenir, 29 de septiembre, 1993.

[16]“Saborean a México en París”, en El Porvenir, 29 de septiembre, 1993.

[17]“Promoción sistemática de canciones mexicanas inéditas se va a realizar en La Hora Nacional”, en El Porvenir, domingo 3 de enero, 1965.

[18]Rivera Mir, Sebastián, La experiencia de los centroamericanos becados en México (1922-1928), en Revista Latinoamericana, número 55, México, 2012, p.185.

[19]Ibid, p.192.

[20]Ibid, p.186.

[21]Ibid, p.208.

[22]“Falleció Miguel Lerdo de Tejada”, en El Porvenir, Monterrey, 26 de mayo, 1941.

[23]“Significativo homenaje a un compositor guanajuatense, el más popular de la radio”, en Guanajuato. Diario del Bajío, Irapuato, sábado 19 de mayo, 1945.

[24]“Concurso de la Canción Típica Guanajuatense”, en Guanajuato. Diario del Bajío, sábado 21 de febrero, 1948.

[25]Ídem.

[26]“Guanajuato estará representado en una gran exhibición de modas y trajes nacionales”, Guanajuato. Diario del Bajío, Irapuato, Guanajuato, 21 de abril, 1949.

[27]“Ya se conoce a México en todo el orbe”, en Guanajuato. Diario del Bajío, 2 de septiembre, 1950.

[28]“Canciones mexicanas distribuidas desde Londres, a todo el mundo”, en Guanajuato. Diario del Bajío, febrero, 1948.

[29]“El liderazgo mexicano”, en Guanajuato. Diario del Bajío, 8 de diciembre, 1989.

[30]“Intercambio diplomático con Brasil”, en Guanajuato. Diario del Bajío, diciembre, 1948.

Israel nació el 14 de mayo de 1948.

[31]“Contratan en Brasil a Chaín”, en El Centro, lunes 4 de marzo, 1991.

[32]“Ramiro Ruíz presentó una grabación en Estados Unidos”, en Novedades, domingo 11 de febrero, 1973.

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