Deleuze y el devenir minoritario

Gilles Deleuze fue un pensador que siempre estuvo preocupado por la cuestión política. Con todo, es evidente que su pensamiento es difícilmente encuadrable o no es totalmente traducible a los términos de la teoría política académica tradicional. En las facultades de filosofía, dentro del marco de estudio de la filosofía política, el pensamiento político de Deleuze casi nunca forma parte de la serie que va de Platón a John Rawls y que pasa por Aristóteles, Maquiavelo, Spinoza, Hobbes, Locke, Hegel, Marx… etc. Y es que la contribución de Deleuze al pensamiento político —como bien dice Paul Patton en su bello libro Deleuze y lo político— ha de ser evaluada en relación a su propia concepción y práctica de la filosofía.[1] Read More

Epicuro y la actitud vulgar ante los dioses

Cualquier momento es bueno para filosofar —dice Epicuro—, pues en cualquier etapa de la vida hay que meditar sobre las cosas que producen la felicidad. La filosofía debe ser, pues, ocupación de toda la vida. Al joven le ayuda a no sentir temor del incierto futuro que tiene ante sí, mientras que al viejo le enriquece su presente al hacerle recordar con gratitud los bienes del pasado que ya disfrutó. Read More

Epicuro y el momento para filosofar

La famosa Carta a Meneceo, escrita por el filósofo griego Epicuro, es uno de los documentos más leídos, elogiados, censurados y citados de la historia de la filosofía occidental. Pertenecen a una época pletórica de inquietudes filosóficas: el helenismo, periodo intranquilo y turbulento por las consecuencias políticas y sociales que siguieron a la conquista de Oriente por parte de Alejandro Magno. Read More

Vigilados y castigados. Más sobre las sociedades disciplinarias en la filosofía de Michel Foucault

Vivimos, mal que nos pese, en sociedades a las que el filósofo francés Michel Foucault –en su genial libro Vigilar y castigar– denominó sociedades disciplinarias. Para Foucault la disciplina es ante todo una política de los cuerpos encaminada a instruirlos, a catalogarlos, a controlar sus fuerzas y, en último término, a utilizarlos. La sociedad disciplinaria es, pues, una sociedad racional que busca producir y reproducir individuos a los que después organiza en aparatos productivos para maximizar sus fuerzas. Read More

La formación del individuo útil en las sociedades disciplinarias

Para Foucault la disciplina es ante todo una técnica política de los cuerpos. Veíamos en una entrada anterior seis aspectos en los que las sociedades disciplinarias en las que vivimos nos someten para hacer de nosotros individuos útiles y sumisos. Ya se trate de fábricas, colegios u oficinas, veíamos cómo la disciplina intervenía primero en la distribución de los individuos en el espacio y controlaba después la actividad de los mismos detalle a detalle. Read More

Por qué aumentar nuestra inteligencia como especie podría llevarnos al Apocalipsis

Podemos afirmar con seguridad que la inteligencia humana ha entrado ya en el creciente conjunto de cosas que actualmente podemos modificar e incrementar a voluntad gracias a los avances médicos y tecnológicos de los últimos 50 años. Desde fármacos como el modafinilo o la familia del piracetam, hasta las intervenciones biológicas, las supercomputadoras o los implantes, la tecnología para incrementar nuestra inteligencia es algo ya al alcance de la mano y con toda seguridad podemos esperar todavía muchos avances aún más espectaculares en un futuro no muy lejano. Read More

La sentencia de Alexandrides

Hay una sentencia que Foucault cita en La hermenéutica del sujeto con la que quiere mostrar que el principio “hay que ocuparse de sí mismo” era un viejo principio de la cultura griega. La sentencia es lacedemonia y aparece en Plutarco, es decir, en un texto por lo demás tardío, pero Foucault afirma que refiere a una sentencia notoriamente ancestral y plurisecular. Cuenta Plutarco que un día preguntaron a un lacedemonio de nombre Alexandrides por qué, poseyendo los espartanos un territorio inmenso con muchas tierras cultivables, dejaban que los ilotas (esclavos) se ocuparan de él y no ellos, los verdaderos terratenientes. A esta pregunta Alexandrides contestó: “simplemente para poder ocuparnos de nosotros mismos”. Read More