Deleuze y las matemáticas: lo singular y lo ordinario como nociones físico-psicológicas. (Parte III)

Además de lo que quedó dicho en el post pasado, hay que decir que la singularidad es preindividual. “[L]o que es «preindividual» es la singularidad misma”, dice Deleuze en Diferencia y repetición, mientras que en El pliegue Deleuze precisa la relación de la singularidad con la individualidad. Afirma ahí que las singularidades no son generalidades, sino acontecimientos, «gotas de acontecimiento» que no por ello dejan de ser preindividuales. “Es la definición real del individuo: concentración, acumulación, coincidencia de un cierto número de singularidades preindividuales convergentes”. Y más adelante: “En este sentido, el individuo es la actualización de singularidades preindividuales”. Read More

Deleuze y las matemáticas: lo singular y lo ordinario como nociones físico-psicológicas. (Parte II)

[Viene de aquí] Por supuesto los acontecimientos ligados a los puntos singulares son acontecimientos virtuales, y, como los verbos en infinitivo, neutros e incorporales. Por definición, lo virtual es real sin ser actual, lo que significa que lo virtual es tan real como los estados de cosas en los que se actualiza. No obstante, actualizándose en objetos o estados de cosas presentes, siempre queda un resto de virtualidad que no se actualiza y que permanece en tanto que estructura virtual del objeto. Read More

Vigilados y castigados. Más sobre las sociedades disciplinarias en la filosofía de Michel Foucault

Vivimos, mal que nos pese, en sociedades a las que el filósofo francés Michel Foucault –en su genial libro Vigilar y castigar– denominó sociedades disciplinarias. Para Foucault la disciplina es ante todo una política de los cuerpos encaminada a instruirlos, a catalogarlos, a controlar sus fuerzas y, en último término, a utilizarlos. La sociedad disciplinaria es, pues, una sociedad racional que busca producir y reproducir individuos a los que después organiza en aparatos productivos para maximizar sus fuerzas. Read More

La formación del individuo útil en las sociedades disciplinarias

Para Foucault la disciplina es ante todo una técnica política de los cuerpos. Veíamos en una entrada anterior seis aspectos en los que las sociedades disciplinarias en las que vivimos nos someten para hacer de nosotros individuos útiles y sumisos. Ya se trate de fábricas, colegios u oficinas, veíamos cómo la disciplina intervenía primero en la distribución de los individuos en el espacio y controlaba después la actividad de los mismos detalle a detalle. Read More

6 técnicas con las que se nos somete todos los días en nuestras sociedades disciplinarias (según el filósofo Michel Foucault)

Según el filósofo francés Michel Foucault, actualmente la gran mayoría de la población del mundo vive en lo que él llamó sociedades disciplinarias. Ya sea que trabajes en una fábrica o una empresa, estudies en algún colegio o formes parte de  algún cuerpo militar, deportivo o médico, tu mente y tu cuerpo están disciplinados. Las “disciplinas” son métodos que facilitan el control minucioso del cuerpo, que garantizan el sometimiento constante de sus fuerzas y que les imponen una relación de docilidad-utilidad. Read More

La epiméleia heautoȗ como resistencia al poder

Hemos estado hablando en entradas anteriores sobre la inquietud de sí (epiméleia heautoȗ) y la definíamos con Foucault como la actitud y práctica antigua de ocuparse de sí mismo. El aforismo lacedemonio que retrataba la actitud de quien se ocupa de sí mismo nos lo presentaba Plutarco: cuando le preguntaron un día a Alexandridas porque los espartanos confiaban el cultivo de sus tierras a los esclavos, éste respondió: «Porque preferimos ocuparnos de nosotros mismos». Read More

La sentencia de Alexandrides

Hay una sentencia que Foucault cita en La hermenéutica del sujeto con la que quiere mostrar que el principio “hay que ocuparse de sí mismo” era un viejo principio de la cultura griega. La sentencia es lacedemonia y aparece en Plutarco, es decir, en un texto por lo demás tardío, pero Foucault afirma que refiere a una sentencia notoriamente ancestral y plurisecular. Cuenta Plutarco que un día preguntaron a un lacedemonio de nombre Alexandrides por qué, poseyendo los espartanos un territorio inmenso con muchas tierras cultivables, dejaban que los ilotas (esclavos) se ocuparan de él y no ellos, los verdaderos terratenientes. A esta pregunta Alexandrides contestó: “simplemente para poder ocuparnos de nosotros mismos”. Read More