Filosofar no es contemplar o reflexionar, sino crear conceptos

Deleuze siempre entendió a la filosofía en tanto que sistema, es decir, como una forma de concebir el mundo en su totalidad.  Por ello Deleuze decía sentirse un filósofo “muy clásico”: ya desde Leibniz la filosofía se identificaba con el sistema. Con todo,  el problema de la supuesta muerte o superación de la filosofía nunca le afectó (pues es bien conocido que los grandes sistemas filosóficos fueron de uno a uno cayendo y haciéndose trizas). No es, pues, la noción de sistema como tal lo que le desagradaba, sino sólo aquella noción de sistema que se pone en relación con las coordenadas de la Identidad y que hacen del sistema algo cerrado (sistemas que son precisamente los que eventualmente encuentran una muerte segura). La creación de conceptos evita el cierre del sistema. Read More

Mayoritario-minoritario y la inversión del platonismo en la filosofía de Gilles Deleuze

Para Deleuze son escazas las filosofías verdaderamente críticas con el orden establecido. Si la tarea de la filosofía es principalmente la de inventar nuevas posibilidades de vida, si su cometido más apremiante es el de criticar y subvertir aquello que nos oprime y esclaviza, para Deleuze la gran mayoría de las obras maestras de la filosofía están, por el contrario, invariablemente al servicio de un Principio que ordena, que fija los lugares y distribuye territorios a los entes, jerarquizándolos por rangos que se determinan por la distancia con respecto a ese Principio. Esto va de Platón a Hegel y llega incluso hasta Marx, hasta la fenomenología, hasta el existencialismo francés. Pero todo empieza con Platón, por lo que Deleuze no duda en afirmar que la tarea de la filosofía moderna es la de derribar el platonismo. Read More

Los sofistas y la teoría del significado

Todos hemos experimentado la molestia que provoca aquel que defiende una postura evidentemente falsa auxiliándose de una mezcla de argumentos tramposos y palabras elocuentes. Debió haber sido la misma molestia que Platón y Aristóteles experimentaban frente a los sofistas, esos hábiles maestros de la palabra que  con su solo discurso podían hacer parecer verdadero lo que era falso, y falso lo que era verdadero. Read More